Después de perder el Clásico de Avellaneda, Eduardo Domínguez se fue sin hablar y se tomó el lunes libre para pensar. Este martes por la mañana llegó temprano al predio de Villa Domínico y allí lo esperaba Daniel Montenegro. Ante el manager, Domínguez manifestó su renuncia indeclinable como entrenador del Rey de Copas.

Si bien el Rolfi intentó convencerlo de que siguiera, cuando aparecieron Sergio Palazzo y el tesorero Atilio Bouza; el DT repitió la misma decisión. Más tarde apareció Héctor Maldonado, secretario general del club, y por tercera vez el técnico dijo que armaba las valijas y se iba.

¿Los motivos? Las mentiras de la dirigencia respecto al mercado de pases y las flojísimas actuaciones de su equipo.

Posteriormente, el ex Colón se enfrentó a los referentes del plantel para comunicarles la determinación, pero las palabras de Romero, Sosa e Insaurralde parecieron aflojar a Domínguez. El técnico se tomó unas horas para repensar su situación y mandó al plantel a entrenarse bajo las órdenes del resto del cuerpo técnico.

Sin embargo, horas más tarde formalizó su renuncia y salió para declarar ante los medios; al mismo tiempo que el club oficializó la partida. “Estoy tranquilo porque lo di todo. No nos alcanzó. Quiero agradecer a todo #Independiente, al hincha, al club, a los jugadores y al staff que trabaja día a día”, expresó.

De esta forma, después de 29 encuentros, Eduardo Domínguez dejó de ser el mandamás del equipo de Avellaneda, con 10 victorias, 9 empates y 10 derrotas.

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