En el partido frente a Gimnasia de la Plata, se dio el tan esperado regreso del público al Libertadores de América. Fue un momento muy lindo y emocionante para todos los hinchas, pero quedó un gustito amargo debido a algunos inconvenientes en lo que fue el ingreso al estadio.

El mayor problema lo tuvieron los hinchas que llegaron temprano a Avellaneda. El club había comunicado que abriría sus puertas alrededor de las 15:30 h. para que la gente que quisiera ir con anticipación pudiera hacerlo sin problemas. Algunas personas decidieron ir en este horario, pero se llevaron una ingrata sorpresa ya que, al llegar a las distintas puertas, todos los accesos se encontraban vallados y con cordones de policías sin dejar avanzar a la gente.

La situación comenzó tranquila, con poca gente esperando para ingresar tras las vallas, controlados por el personal policial que decía simplemente estar siguiendo órdenes de superiores y que había que tener paciencia.

Con el correr de los minutos, el ambiente se fue volviendo un poco más tenso. Se acercaba lentamente la hora del partido y era cada vez más la gente que se acumulaba en las calles de entrada al estadio, principalmente en Alsina. Empezaron los murmullos con comentarios hacia la policía, algunos cantos exigiendo la apertura de las puertas como se había pactado previamente y hasta algún que otro insulto hacia dirigentes.

Afortunadamente esto no pasó a mayores ya que a las 17:00 h. se abrieron las puertas del Libertadores de América. El primer control de entrada fue uno policial en la calle con el famoso “cacheo” para descartar el ingreso de elementos peligrosos al estadio. Posterior a este, en la puerta de acceso con los molinetes, se pedía el abono o carnet de cada uno y el certificado de vacunación.

El problema fue más que nada por la mala comunicación del horario de la apertura de puertas. Una vez que estás abrieron, el ingreso fue bastante fluido y cómodo según contaron los hinchas.

Así se acumuló la gente en los ingresos:

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