Dante Mírcoli, exfutbolista, multicampeón con Independiente, habló en exclusiva con Muy Independiente Radio.

En sus primeras palabras manifestó: “Yo llegué a Independiente con una mano atrás y otra adelante desde Pergamino. Estuve 2 años en la pensión y subí a Primera, jugando de lateral izquierdo. Jugué ahí hasta que llegó Pavoni y me mandaron de 11”.

“Todo me lo dió Independiente”, afirmó Mírcoli

Posteriormente relató una anécdota: “Yo era amigo de Bilardo que me dirigió en Estudiantes. No me dejó ir al nacimiento de mi hija porque estaba concentrado. Le pedí al médico del plantel que me deje ir y la respuesta fue: ‘¿Sos doctor que tenés que ir?’ Y fue él a la clínica”.

“Yo toda la vida estuve en Independiente, que después del 72 me dejó libre. Pero éramos jugadores de Independiente; no podíamos firmar nada con nadie, no lo pensábamos. Ahora los chicos piensan más en una venta al exterior que en jugar. Jamás hablé mal de Independiente. Jugué 12 años y hace 50 que trabajo en captación. Los chicos no saben lo que dicen cuando quieren irse de Independiente. Cuando van a otro club se dan cuenta que ninguno es mejor que el Rojo”, explayó.

Siguiendo con sus dichos expresó: “No existe más el jugar por amor a la camiseta. Yo nunca tuve un representante, porque nadie me venía a ver y si venían, yo no quería. Hoy cualquier chico tiene representante y esos quieren hacer plata, por eso hasta los obligan a ser vendidos. Ya no existen las transferencias de club a club, porque hay mucha gente en el medio que quiere ganar plata”.

“Pensábamos cómo los parábamos a esos. Mi patada a Cruyff fue una contingencia, sin querer. Me robó la pelota y le di de costado. Le pegué y justo era él, ya estaba el lío hecho. Cruyff era un monstruo. Un fenómeno. El Ajax del 72 jugaba bien de verdad. Independiente hizo un gran partido, pero ellos eran mejores. No me quedó la espina de esa final, porque perdimos contra un gran equipo”, declaró refiríendose al partido contra el Ajax (1972).

Por último agregó: “Cuando apareció el Bocha era tiernito, flaquito, no hablaba. Con nosotros recién arrancaba, pero después vimos todo lo que fue. Ya se veía que iba a ser un fenómeno. Gracias a Dios pudimos tenerlo en Independiente para disfrutarlo”.