Marcelo Reggiardo, integrante del plantel que se coronó campeón en el torneo del 88/89, pasó por los micrófonos de Muy Independiente Radio.

En el comienzo, repasó su carrera: “Cuando fuimos campeones en 1989 tenía 26 años y dejé de jugar a los 33. Le estoy muy agradecido tanto a Independiente como a Almirante Brown. En Brown hice 20 goles en una temporada en la B nacional y ahí empezaron a buscarme algunos clubes”, expuso, y continuó:  “Cuando me fui de Independiente tuve un pase frustrado a España y terminé en Niza, Francia. Anduve también por Bélgica, Ecuador y en otros clubes de Argentina”.

En relación a lo que fue su arribo al conjunto de Avellaneda, contó: “Yo estaba por arreglar con Vélez y se cayó el pase. A la semana, me llamó Jorge Solari para ir a Independiente, que me conocía de Rosario. Era cumplir un sueño jugar ahí. Llegué con el ‘Chaucha’ Bianco, éramos dos desconocidos. Empecé jugando y me lesioné a los dos partidos contra Español. Me tocó volver en un 2-1 contra Boca que fue clave, porque desde ese partido no paramos más”.

Recordando aquel equipo, exclamó: “Jugaban Clausen, Barberón, Bochini, todos monstruos, yo no lo podía creer. Al principio un poco nos puteaban, pero después el equipo empezó a funcionar. Cuando pienso en todo lo que pasé en el club me siento orgulloso. Esta es la prueba de que si vos querés tener algo, sólido necesitas tiempo para trabajar. Nosotros teníamos que correr para que Bochini esté descansado y lúcido para cuando recuperábamos la pelota. Una vez que la teníamos, éramos no menos de 7 jugadores en ataque, teníamos un funcionamiento muy difícil de lograr”.

Con respecto a lo que significaba jugar con el Bocha, Reggiardo expresó: “Llegar a un vestuario y encontrarme con Bochini era hermoso. Uno puede contar historias pero los números hablan por sí solos. Una vez me llamó para hablar y explicarme unas declaraciones que había hecho, eso habla de la persona. Dentro de la cancha, Bochini era una computadora. Realmente estábamos bendecidos de tenerlo en nuestro equipo”.

A pesar de haber sido parte de un gran momento futbolístico de Independiente, el ex delantero contó porqué no pudo disfrutarlo: “En el momento del campeonato vivía situaciones personales especiales y no disfruté tanto el título. De hecho, estuve más feliz el día que me retiré en Dock Sud. Cuando uno no está bien por dentro, es difícil producir algo bueno en la cancha. Mi hijo nació hace 27 años con un problema de sordera y en el momento, no lo supe asimilar con mi esposa, nos pegó mucho. Algunos saben manejar esas cosas, yo no supe”.

Continuando con esto, soltó: “Yo trataba de bloquear los malos pensamientos porque trabajaba de eso y estaba cumpliendo un sueño. Tuve la fortuna de jugar en Independiente y haber vivido cosas hermosas. Pero esa era solo la faceta del jugador, por dentro pasaban otras cosas”.

Por otra parte, habló de su vida luego de alejarse del fútbol: “Estuve trabajando como coordinador en un club de mi ciudad. Después, como mi hijo empezó a jugar al rugby y encontró una selección de jugadores sordos, decidí dejar todo y acompañarlo. Al tiempo, me pidieron que empiece a trabajar con los chicos. Soy el mánager de la Selección Argentina de rugby de sordos. La Unión Argentina aún no nos reconoce pero estamos en tratativas. Hemos viajado y competido contra más de 50 equipos, estuvimos en Chile, Australia, y demás”, y añadió en el cierre: “Además de mi actividad, fundé un club polideportivo con amigos. A nosotros no nos importa tanto que los chicos ganen sino que lo hagan con una ética correcta”.