Sebastián Penco dialogó en exclusiva con Muy Independiente Radio y se refirió a su paso por el Rojo, su salida y el deseo de regresar.

En el comienzo, el delantero contó cómo vive la cuarentena en Perú: “La situación está complicada como en todos lados. Acá hay muchos infectados. Se están barajando muchas posibilidades de reanudar el torneo pero primero hay que esperar a ver qué dice el gobierno y tomar todas las precauciones para que no haya más contagios”.

En relación a su rutina, expuso: “Esta es una anécdota que va a quedar en el futuro. Dios quiera que podamos volver a la normalidad que todos queremos. Yo la llevo bien. A la mañana entreno con la gente del club por Zoom, después tengo mis trabajos personales. Es todo muy rutinario. Salgo muy poco, para las compras semanales. Después leo, miro series, juego al truco online”, y sumó: “A mi nena le siguen mandando tarea, a la mañana tiene sus clases virtuales. Es algo nuevo. Complica porque uno no está capacitado para eso pero tiene que estar a la par para ayudarlo”.

Metiéndose en lo referido a Independiente, recordó el gol contra Ferro en la B Nacional: “Si no sumábamos en ese partido, no teníamos chances de nada. Peleábamos con Huracán e Instituto. Como dije ese día, ese punto nos dio vida para seguir haciendo las cosas bien. Si confiábamos en nosotros mismos, podíamos lograr el objetivo de devolver a Independiente a Primera. Ahí agarramos el envión y nos encaminamos“, y continuó: “Si Tuzzio metía el penal, estábamos al horno porque no teníamos chance de nada. Pero esto es fútbol, lo erró y nos dio vida”.

Luego, en relación al momento que atravesaba el club, exclamó: “Nuestra convivencia fue muy buena, el objetivo estaba bien claro. Pero todos los días había un problema nuevo en el club, había que afrontarlo y después dar la cara en el campo de juego. Todos los equipos se jugaban la vida con nosotros. Le pusimos mucha garra y pudimos lograr el objetivo que todos queríamos”.

En esta misma linea, soltó: “Nosotros veíamos a los rivales antes del partido y veíamos que jugaban de una manera. Después llegaba el día y jugaban el partido de sus vidas. Había que esforzarse tres veces más de lo normal para tratar de ganar“, y sumó: “La presión era gigante. Creo que ese año le sacó dos o tres años de carrera a cada jugador porque fue una locura, pero valió la pena, no me arrepiento”.

Por otro lado, Motoneta se refirió al entrenador que lo llevó al Rojo: “Fue una lástima que se haya ido Miguel (Brindisi) porque como persona es un tipazo. Tuvo que pagar los platos rotos de un club que venía en caída. A la larga nos acomodamos. Tengo los mejores recuerdos de él. Es un técnico que me enseñó mucho más allá del fútbol. Yo con él no jugué, iba al banco, pero me dejó muchas cosas. Tuve 3 técnicos muy importantes en mi carrera: Brindisi, Teté Quiroz y Marcelo Vivas. Pero de todos los entrenadores aprendí algo”.

Acerca de su llegada al club y lo que significó en su carrera, declaró: “Cuando me surgió la posibilidad de ir a Independiente, no lo dudé. Sabía que era mi oportunidad para jugar en un grande y demostrar. A la larga me dio repercusión y he conseguido equipos por haber jugado en Independiente”.

Al ser consultado por su salida, Penco deslizó: “Independiente me compró y me hizo un contrato de 2 años. Cuando me faltaban 6 meses para terminarlo, sabía que el técnico no me quería y decidí irme. Siempre me gustó tener continuidad o lucharla y me surgió la posibilidad de ir a Colombia”, y siguió: “Me arrepiento de haberme ido, fue una mala decisión que tomé en mi carrera. Disfruté mucho de estar en el club y no sé si voy a tener revancha. Lo importante es tratar de volver al club y tener las puertas abiertas”.

Recordando sus goles, destacó: “El gol que más me gustó fue el que le hice a Racing. La gente va a nombrar el de Ferro, el de Instituto y ese de Racing. Fue el más lindo porque la cancha explotaba, era toda roja y era un clásico”.

También habló de la ocasión en la que se sintió cerca de regresar a Independiente: “En el momento que más aposté para volver fue cuando estaba en Aldosivi, pero en los últimos partidos contra los grandes me borraron del equipo por un mensaje que había hecho deseándole suerte a Independiente. Al no jugar esos partidos, vi que se cerraban las puertas”, y explicó a continuación: “Aldosivi peleaba el descenso y jugábamos contra Olimpo. Justo Independiente jugaba el clásico con Racing, me llamó un periodista que estaba haciendo una movida para desearle suerte a los jugadores y en mi club se agarraron de eso y me borraron”.

Asimismo, Penco deslizó: “Nunca cierro las puertas. Hoy estoy en un momento muy bueno de mi carrera y estoy disfrutando”.

Siguiendo con la charla, el actual atacante de Sport Boys resaltó el cariño que recibe de los hinchas del Diablo: “La gente todavía me sigue reconociendo, se acuerda de los goles. Para mi es una satisfacción enorme, quiere decir que uno hizo las cosas bien y que el sacrificio que hice valió la pena. Estoy orgulloso de haber jugado en un gran club como es Independiente”, y analizó: “Quizás el hincha me quiere a mi porque las corro todas, me tiro al piso, me tocó hacer goles. Creo que hay que tener un poco de todo”.

Al ser consultado por aquel plantel que logró el ascenso, manifestó: “Me llevo muy bien con todos mis ex compañeros de Independiente. Era un gran grupo, creo que si hubiésemos estado fuerte, no hubiéramos conseguido el objetivo. Cuando llegué, encontré un grupo golpeado. Pero cuando logramos el objetivo, sabíamos que íbamos a hacer un gran torneo en Primera porque nos habíamos sacado la mochila”.

Con respecto a su relación con Jorge Almirón y el modo en que se dio su partida del club, expuso: “Salió todo por la prensa o los dirigentes que decían que no nos iban a tener en cuenta al Rolfi ni a mi. A mi siempre me gustó pelearla, yo siempre le demostré a Almirón que quería jugar, así sean 5 o 10 minutos, yo aprovechaba a full para tratar de meterme en el once inicial. Cuando te dicen que no te van a tener en cuenta, te cortan las alas, por eso decidí irme. Pero ese fue el gran error de mi carrera, él estuvo 5 o 6 partidos y se terminó yendo”.

Luego, sostuvo: “Almirón es un entrenador que trabaja muy bien pero no tiene llegada al jugador, es muy distante. Quizás otro entrenador te agarra del hombro, te da un consejo y vos te matás más por jugar”.

En el final, el futbolista recordó los mejores momentos de su carrera e hizo referencia a su presente: “Tuve muy buenos momentos. En el 2007 estuve en Almirante Brown y fue lo que me hizo llegar a Europa. En San Martín (SJ) tuve dos años muy bueno y en Independiente también. El primer semestre fue de adaptación pero en el segundo semestre me tocó jugar y fue un año súper bueno. Ahora estoy pasando un momento muy bueno, hice muchos goles. Estoy disfrutando mucho, me siento muy bien. Obviamente que uno siempre quiere volver a su país pero ojalá que donde me toque jugar, pueda estar bien con mi familia”.