Los hinchas de Independiente aún tenemos en el cuerpo la adrenalina diabla que nos dejó el 2-0 del martes frente a Atlético Tucumán. No sé si empezó a volver la mística copera, lo que sí podemos confirmar es que volvimos a sentir sensaciones de las viejas y mejores épocas. Esas noches de gloria que se extrañan y que nadie nos regaló. Las vivimos casi cuatro décadas, no las inventamos. Siempre fuimos y seremos especiales para jugar copas internacionales. El pase a la siguiente ronda, tras pasar al duro Decano tucumano, nos hizo volver a creer después de tanto sufrimiento en los últimos años.

 

El Rojo que comanda Holan y su cuerpo técnico logró una cosa que no se compra: convicción. Desde ese convencimiento, que parte del entrenador y sus ayudantes y que le llega a los jugadores, se empezó a edificar un ida y vuelta espectacular para sentirse identificado con el equipo. Desde la vuelta al saludo de los brazos en alto, la búsqueda siempre del arco contrario y la actitud de no sentirse vencido nunca, hacemos el combo perfecto para ser optimistas con lo que viene. Porque, además del buen juego asociado, también hay que resaltar la buena vibra generada con la gente que se ve reflejada en los muchachos que se ponen la camiseta roja. Holan tiene más aciertos que errores y demuestra que cuando se equivoca no se encapricha. No insiste con algo que no le dio resultado. Quizás lo vuelva a probar, pero con la espalda que le dio el primer semestre, a pesar de que no se clasificó a la Copa Libertadores 2018, logró el respeto desde todos los sectores del CAI.

 

Dicen que llegar llega cualquiera, aunque lo más difícil es mantenerse. Se sabe que la ansiedad por ganar un torneo se torna por momentos angustiante, pero esto no se alcanza de la noche a la mañana. Es un largo camino en el que habrá obstáculos. Lo más importante es pasarlos y estar preparados para los que vendrán. Por eso, quizás el 12 de septiembre de 2017 se convierta en el mojón para que Independiente vuelva a la senda victoriosa. Están los cimientos que no es poca cosa. Valoremos lo que tenemos y pensemos que podemos.