Qué difícil se me hace escribir estás líneas. Hace una semana exactamente estaba, estábamos, viviendo una de las noches más felices de nuestras vidas. Salir campeón de una copa internacional, en el Maracaná y frente al equipo con más hinchas del mundo no es cosa de todos los días y por segunda vez en la historia, mucho menos.

Me propuse, en mis vacaciones con la familia, que nada opaque esta alegría, que nada ni nadie permita eclipsar semejante logro. Los que estamos adentro del club, de alguna u otra manera, más o menos involucrados, sabemos lo que pasamos y lo que nos costó “volver a ser”. Por eso me genera rabia tener que ponerme a averiguar, a indagar, a investigar, sobre que fue lo que realmente pasó y que hay detrás de la salida de Ariel Holan, más allá de lo que uno podía saber o intuir.

Lo primero que me sale decir es que nada ni nadie le puede sacar un solo mérito, al ex técnico de Independiente, por lo conseguido éste año. Es el responsable máximo de un montón de logros y objetivos cumplidos y que el club estaba necesitando de manera desesperante para poder descomprimir tanta ansiedad y tanta angustia acumulada durante los últimos años.

Tomó decisiones drásticas, duras, fue a fondo, sacó jugadores, subió a otros, puso pibes, los bancó, eligió jugadores cuestionados como refuerzos que el tiempo le dio la razón, acercó a los viejos ídolos, les dio lugar, los hizo parte, les transmitió sentido de pertenencia a los jugadores, hizo que se identifiquen jugadores e hinchas los unos con los otros, como hacía mucho tiempo no ocurría y lo mas más importante de todo, hizo jugar al equipo como a los hinchas nos gusta, nos íbamos felices de la cancha porque el equipo nos representaba.

Todo mérito de él, de Ariel Holan. Si algo le faltaba para que su ciclo sea brillante eran dos cosas, una medianamente o poco previsible, según el grado de optimismo con que se lo mire, que era salir campeón. Y la otra, absolutamente impensado y descabellado que era, terminar con la barra brava del club como todos o ninguno quiso o pudo. Él si, se enfrentó, los denunció, se la bancó y les ganó. Hasta aquí habrán leído todo lo bueno y extraordinario que me pareció el ciclo de Holan en Independiente. La verdad hasta me sorprendo mientras escribo todo lo que logró éste hombre.

Ahora bien, quiero decir que si Ariel hizo todo ésto bien durante casi un año, desde el miércoles 13/9 a la noche al miércoles 20/9 a la mañana, hizo casi todo mal.

En su carta de despedida explica su salida de Independiente basando sus argumentos en un sólo hecho, su particular situación producto de todo lo que le tocó vivir con la barra brava, todo… absolutamente todológico y aceptable. Creo que la gran mayoría de nosotros en su lugar, primero, no hubiese actuado con la valentía que actuó él y segundo, hubiese renunciado en ése mismo momento.

¿Por qué digo q actuó mal la última semana  entonces? Porque Holan cuenta sólo esa parte de la historia, cierta y lógica, vuelvo a remarcarlo para que no queden dudas. Pero no cuenta que en el medio perdió a su colaborador más cercano, a su amigo, a su socio. Tan importante era dentro de su cuerpo técnico el profesor Alejandro Kohan que, como nunca vi en tantos años de profesión, sus ingresos eran exactamente iguales que los que percibía él. El alejamiento del “profe” de su cuerpo técnico juega en ésta historia un papel absolutamente preponderante.

Kohan fue siempre su nexo con el plantel, fue quien le encolumnó “la tropa” en esos días complicados de enero y febrero donde la escoba jugaba un rol fundamental, fue quien en los momentos de “desborde emocional” producto de su doble rol de técnico e hincha lo bajaba a la tierra y lo tranquilizaba para que pueda tener la mayor lucidez posible a la hora de tomar decisiones futbolísticas. Alejandro Kohan, no era sólo un preparador físico dentro del cuerpo técnico, es más, me animaría a decir que lo que menos hacía era ser PF, labor que delegaba en gran parte, en el profe Satto. Era más para Holan, mucho más, que el “tuerto” Adorno para el Pato Pastoriza, con funciones absolutamente distintas, claro está.

Si la salida de Kohan no se esgrimió como argumento en dicha carta creo que fue solo por cuestión de egos. No entiendo, por ejemplo, por qué si la decisión fue por los motivos descriptos, se negoció, con su nuevo representante, Fernando Hidalgo, un nuevo contrato. Contrato que un año antes negoció el propio Holan, ya alejado de Cristian Bragarnik. Desde el momento que designa a Hidalgo como representante, su decisión de alejarse estaba tomada, es una interpretación que hago y que quizás sea equivocada. Pero era necesario para negociar con Independiente y con el antecedente antes mencionado designar a un empresario, que está más que claro, que su mayor beneficio económico era llevarlo a trabajar al exterior donde su ganancia estaba asegurada.

Si la decisión, repito, era solo por los argumentos dados, ¿Por qué el DT pidió una serie de requisitos ligados a la salida y llegada de jugadores? Jugadores, que eran referentes y en un alto porcentaje que llegaron bajo su gestión. Me preguntó, les pregunto… ¿Holan se sentía seguro sin Kohan, como ladero y mano derecha de poder manejar al grupo? (Grupo que “adoraba” al PF y miraba de reojo al DT). Difícilmente alguna vez se reconozca.

Ariel Holan, está en todo su derecho de priorizar su familia y seguridad personal y es lo que debe hacer cualquier hombre de bien, aún cuando en el medio existe una relación de tanto amor con su club de toda la vida. Lo que si estoy convencido es que no se contó toda la verdad y aún peor, que se equivocó en las formas. Porque tranquilamente, el jueves después del partido podía haber elegido a un dirigente, el de su mayor confianza (imagino Pablo Moyano) y decirle que por el motivo expuesto públicamente después, había tomado la decisión de alejarse.

¿Qué se le podía achacar, quien lo podía cuestionar? Nada. Pero eligió el camino equivocado, negociar números, hablar el día siguiente a la obtención de la Copa de un “proyecto integrador”, bajar listas… Innecesario. De actuar correctamente creo que hoy Jorge Almirón, estaba armando la pretemporada para el verano, pero fue tarde, el “míster” se fué a Colombia y se perdió la oportunidad de tener nuevamente a uno de los pocos técnicos prestigiosos, que estaba libre y sin relación contractual con ningún club. Ahora hay que rezar para que Matías Almeyda pueda desligarse de las Chivas de Guadalajara.

Para finalizar quiero decir que Holan, a mi humilde entender y más allá de su error recién mencionado, tiene las puertas abiertas para su regreso, porque Independiente es su casa, porque nadie se va a olvidar que nos devolvió el orgullo y nos hizo recuperar la identidad. El “Pato” se fue a Boca y volvió después dos veces a dirigir a “su” Independiente. Y porque todos, absolutamente todos, están por debajo del Rojo. Pasarán dirigentes, entrenadores, jugadores, el club está por encima de todos ellos y si algún día el club necesita de Holan seguramente le abrirá las puertas, para que regrese a tener su revancha o para hacerlo aún más grande.