Más allá de nuestra creatividad, de nuestros anhelos, más allá de nuestra fuerza y nuestra disposición, más allá del optimismo y de las convicciones, al final de la jornada, debemos poner el pan en la mesa. En este sistema, mis queridos camaradas rojos, el dinero es material menester para poder acceder a los placeres, a los bienes y a los servicios que esta sociedad nos exhibe en su vitrina de oportunidades. El fútbol, ¿hace falta decirlo?, no es una excepción.

Los sponsors son un actor más en la parafernalia de la redonda, y dejan un sinfín de anécdotas interesantes en su interacción con el universo futbolero. Nos conmueven, por ejemplo, las camisetas de clubes de menor rodaje envueltas en parches de un sinnúmero de agencias de viajes, tiendas de pintura y casas de ventas deportivas, rodeando a sus jugadores en anuncios desde el borde del cuello hasta el fin de sus pantalones cortos.

También la elección de un sponsor puede dejar anécdotas algo particulares, como lo que hicieron los entrañables muchachos del SV Oberwürzbach, equipo del under alemán, quienes acordaron la pauta publicitaria con Lena Nitro, actriz del género triple equis cuyo nombre ahora reluce en las casacas de los futbolistas del Ober. Si vas a ir a buscar a Lena en ya sabemos dónde, te pido que al menos termines el post (?).

 

En el mundo Independiente, podríamos hacer una línea algo caprichosa y dividir los sponsors que acompañaron a nuestra camiseta en los que recordamos fielmente y en los que francamente perdimos (o queremos perder) noción de que alguna vez hayan posado su nombre en el centro de la casaca de nuestro cuadro. Al ser nosotros outsiders del mundo de los negocios internos que las firmas acarrean, nuestro rol para con los sponsors es arraigarlos a ciertas épocas, sucesos o jugadores. Son un nombre en carácter de actor de reparto cuando rememoramos tiempos viejos o cercanos de El Diablo.

Las letras de blanco grueso e importa inclinada de Mita nos remiten a la magia de Ricardo Bochini. Desde mediados de los 80’ a comienzos de los 90’, esta empresa de fotocopiadoras japonesa lució su nombre en nuestra casaca. La sociedad había comenzado más exactamente en 1985, con Independiente pisando fuerte en el ámbito internacional. La Intercontinental aún se saboreaba y los ambiciosos empresarios japoneses querían un pedazo de la torta. Aquellas décadas, sin embargo, quedaron atrás, como también quedó atrás Mita, quien fue absorbida en el 2000 por la poderosa KyoceraCorporation y desapareció del mapa, al menos tal como la conocíamos.

 

Si los años 90’ remiten para algunos a la pizza y al champagne, a los rojos nos retrotrae el recuerdo de la marca Ades. Y no es que bebiéramos con devoción aquel jugo, sino que Alimento De Soja (full name del sponsor) fue el nombre que costeo a Independiente desde la camiseta durante aquel tiempo. Como metáfora, Ades es una empresa argentina nacida en los 80’ que recientemente fue adquirida por Coca Cola al módico precio de medio billón de dólares.

 

La fabricación, comercialización y distribución de autopartes es un negocio próspero de ser llevado si uno tiene buen material, alma de negociador y algo de suerte. Taranto poseía esas cualidades cuando llegó a la camiseta de la institución de Avellaneda, a quien acompañó durante la obtención del título en 2002. Por debajo de las libretas de anotación y grabadores de los periodistas partidarios, se rumoreaba que recientemente aquella empresa indultó una deuda que Independiente arrastraba con ellos, a cambio de publicidad en la cancha. Como dijimos antes, el que no negocia bien no come.

 

Durante tres años, Grupo Márquez precio y servicios sin ir más leeejos nos obsequió a todos los independentistas una situación con alguna tía desinteresada por el fútbol o con un sobrino aún muy chico para interpretar las lecturas en torno a composición de casacas: Márquez es el sponsor, no el apellido de un jugador. Vinculado a algún grito de gol de Daniel Montenegro y a la resurrección de Germán Denis, cedió su espacio en 2009 a Motomel, nombre de peso en el negocio de las motos y testigo del fetiche publicitario de El Rojo con la letra M.

 

Sin la trascendencia histórica que lograron sus predecesores y sucesores, algunos sponsors pasaron por nuestra camiseta cual huésped en un fugaz hotel de pasajeros. En 1998, Topper fue una especie de transición entre el mencionado Ades y –vaya metáfora- la empresa Termidor, de peso en la rama vinícola. Del jugo al vino, cual reflejo mismo de nuestra vida (?).  Poco más de una temporada duraría en las telas.

Vinculado a los destellos que mostró Sergio Agüero en tiempos donde descaderaba a Diego Crosa con su destreza, entre 2005 y 2006 Forjar Salud pasó por la casaca de Independiente. Vinculada a la Unión Obrera Metalúrgica, sus tiempos aquí fueron breves, amén de que el timing les permitió que las fotos del Kun en sus años aquí estén envueltas en la camiseta roja que lleva su sponsoreo.

No podemos olvidarnos de cuando el internet se coló en nuestra vestimenta. Sin el éxito esperado, nuestro equipo subo llevar en su outfit las leyendas de Independiente.com y @IndependienteTW. El mundo 2.0 es por ahora una cuenta pendiente.

Foto: En Una Baldosa

Por último, el sponsor que más revueltas de estómago nos genera es… TCL. No se trata solo de su vínculo inevitable con el nefasto año 2013 –tiempo donde su sigla podía leerse en la humanidad de los jugadores indenpendentistas-. La camiseta en si era un espanto. Un cuadro seco y algo encorvado con el trío de letras en él, chico y desproporcionado en el medio de la casaca, a ritmo de la pésima campaña hilvanada en aquel tiempo.

 

¿Qué sponsor te trae más recuerdos, rojo? ¿Y cuál creés que será el recuerdo que deje nuestro actual patrocinador, Grupo OCA?