En estos tiempos que corren, las noticias del día pueden ser tan impactante como… bizarras. Y es que actualmente está en boga un nuevo actor del contexto político nacional. ¿De quién hablamos? Por supuesto que del #Papelito, el inerte objeto (?) que se tornó foco de debate de oficialistas y opositores tras una turbulenta sesión en el congreso.
No podemos continuar este trayecto sin vincularlo a nuestro equipo. Y no nos referimos a influencias políticas en el arbitraje Y nos referimos a otro papelito, un poco más lúgubre y perdido en el tiempo: El papelito de Juan Manuel Trejo, aquel jugador que pasara por nuestro equipo en sus horas más difíciles.

Vayamos a la situación: Aquel que alguna vez en su vida haya vivido una situación traumática (o sea todos) suele tener un ancla a ese momento. En el archivero de nuestros recuerdos, el expediente de las vivencias oscuras suele tener anexados varios factores que buscamos esquivar. Palabras, fotos, lugares o personajes que esquivamos para no revivir algo que dejamos atrás por nuestro bien.

Como una especie de contracara de este malestar en el ejercicio de la memoria, muchas veces estas situaciones pueden despertar, a la distancia, cierto humor ácido, deslizándose por este túnel frases como “Mirá lo mal que estábamos” o la mucho más clásica “Éramos tan pobres”.

Y es que… éramos tan pobres en el año 2013 que cuesta mucho observar aquel año y no revolver el momento más difícil que nos tocó atravesar como hinchas de Independiente: La caída a la B Nacional esa vivencia fatídica. Meramente una fecha en el calendario que nos arroja hacia una experiencia que hoy vemos como una pesadilla perteneciente a otra existencia. Pero no por eso renunciamos a, en una lluviosa noche de entresemana, revolver el baúl y encontrar realidades que parecen ficticias, pero que contra todo pronóstico sucedieron en nuestro propio equipo.

El 18 de septiembre de aquel año la travesía roja por la segunda división aún intentaba domar el ritmo de la competición. Se asentaba Omar De Felippe al mando de la escuadra, ordenando las tácticas para una visita nocturna en la disputa de un cotejo con Villa San Carlos, ante la difícil tarea de volverse a ver frente a frente al optimista del gol Gino Clara.

Lo que nos lleva a aquella jornada es una curiosidad que ocurrió durante la preparación del match. ODF alineó titulares y suplentes contando entre estos últimos a Francisco Pizzini. Sin embargo, el atacante quedaría afuera de los convocados para el partido, cediendo así su plaza al joven Juan Manuel Trejo. A las apuradas, se quitó el nombre del delantero de la planilla y se colocó… una especie de parche en referencia a Trejo. ¿Por qué en referencia? Es que en el papel que ocultaba el nombre de Pizzini y exhibía a JMT en su lugar, se encontraba un dibujo que simulaba ser el propio Trejo, aunque más bien parecía el resultado de una actividad de jardín de infantes.

El Trejo dibujado tenía poco cabello, no poseía cuello, manos ni torso (?) y sus delgados bracitos apuntaban al cielo, además de aparentar una mirada enchinada un tanto perdida. Se podría decir que hasta es un tanto perturbador, aunque claro, en aquel contexto no era más que una mancha sobre el lomo del tigre.

Independiente, en concreto, ganó uno a cero en aquella visita a La Plata, en donde San Carlos ofició de local en el Juan Carmelo Zerillo. Incluso, a poco tiempo del final, Trejo ingresó al campo de juego, con su extraño retrato rezando por él en la planilla que colgaba en el vestuario visitante.

La foto fue subida a internet hace tres años por María Eugenia Stamm.
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