Cuando tu éxito, o mejor dicho, el conocimiento que el resto del mundo tiene de tu persona, es en base a un hecho puntual que marcó para bien tu trayectoria. Bendición y condena, ser un One Hit Wonder es haber hecho las cosas de forma asombrosa cuando te levantaste con el pie derecho, así como también haber pasado por la más grisácea materia insulsa cuando fue el pie izquierdo el que pisó suelo primero. Es común usar este término en el mundo de la música. ¿O alguien se acuerda que fue de Las Ketchup por fuera de Aserejé?

Amoldando esta premisa al mundo Independiente, podemos encontrar casos de sujetos que en una jornada puntual, parecían haber salido de la más dotada y magistral escuela de fútbol. Goles, lujos y, ante todo, ilusión, actores que rondaban en sus botines cuando por 90 minutos parecían destinados a llevar a Independiente a la gloria. Sin embargo… el antes y especialmente el después lejos estuvo de implicar nuevas hazañas, culminando su performance yéndose silbando bajito por la puerta de atrás.

 

 

Sería algo injusto minimizar los días de Ismael Sosa en la (en aquel entonces) Doble Visera a un cotejo en particular. El Caniggia Morocho, apodo dado por el ex DT Pedro Troglio, logró ciertos atisbos de buen juego, sin logar estallar definitivamente en nuestros pagos. No podemos negar, yendo por ese camino, que el clímax (?) de IS arribó un 14 de Octubre de 2006. Aquella noche, en cancha de Racing, el delantero ingresó a comienzos del segundo tiempo, y fue autor de un hat-trick que, contra todos los pronósticos, llevó a Independiente a la victoria cuando, con tiempo cumplido, se encontraba cayendo por 1-2 ante Nueva Chicago. Sosa fue autor de un tanto a pocos minutos de su arribo al campo de juego, y prácticamente en tiempo de descuento consumó un doblete que le d

 

io los tres puntos a El Diablo. Noche soñada, inmortalizada con absolutamente toda la falange independentista coreando a por él.

Aquella velada mágica quedaría sepultada en falta de regularidad y, finalmente, una salida definitiva de la institución tres años más tarde. Sosa registra 13 goles en 80 partidos en Independiente. No es una cifra despreciable, pero no se asemeja a las expectativas que creó en aquella jornada disputada en terreno vecino. Actualmente encontró su lugar en el fútbol mexicano, donde potenció su carácter goleador y disfruta de las mieles que los goleadores saben cosechar.

 

Matías Defederico llegó con bombos y platillos a Avellaneda en el verano del 2011. Su gran desempeño mostrado en Huracán, complementado con el no haber encontrado su sitio en el Corinthians brasileño, promovían el adquirir al joven jugador por parte de un Independiente que se armaba a por un lugar en la Copa Libertadores.

En efecto, el esposo de Cinthia (?) cumplió con un buen desempeño –y un gol- en la victoria por 2 a 1 de local ante Deportivo Quito de Ecuador. La derrota por 0-1 en la vuelta motivó el arribo de El Rojo a la fase de grupos copera, donde participaría con más pena que gloria.

El final… ya lo conocen. El rendimiento de MDF fue en picada cotejo tras cotejo. En 2012 se desvinculó definitivamente de Independiente y rellenó su currículum con un nuevo paso por Huracán, Nueva Chicago y el fútbol turco, indio, emiratí, chileno y ecuatoriano.

Por último, en 2016 pidió la quiebra del club, decisión que él justificó en base a problemas económicos desarrollados con la institución a posteriori su salida. En fin…

 

Todos tenemos muy presente aún el 5 a 4 de Independiente a Boca en La Bombonera. Por un lado, por lo espectacular del suceso: Un equipo sin rumbo, con un DT interino y en crisis futbolística, tomando por asalto a una escuadra que venía campeona y con un grueso invicto. Por otro lado, es imposible no percibir aquella noche como el principio del fin (amén de tan trillada frase): Aquella victoria fue promotora de la estadía de Cristian Díaz en el banco de suplentes, y confundió un tanto a propios extraños en torno a la suerte que Independiente desarrollaría durante aquellos fatídicos años. Fue un golpe de suerte, solamente. No significó el inicio de una senda de revitalización, sino más bien un último día de plenas facultades hasta iniciar la caída estrepitosa al oscuro mes de Junio de 2013.

Regresando al match, símbolo de aquella fecha es un golpeado y transpirado Ernesto Farías picando la redonda por encima de Agustín Orión y sentenciando el quinto y último gol cuando el partido parecía condenado a terminar en empate. El triplete que el ex River propició al Xeneizeengendró un sinfín de ilusiones en torno a lo que él podía darle a Independiente.

Pocos imaginaban, sin embargo, el final de esta historia. Bien podría decirse que esta se da cuando, sentenciado el descenso, Farías se alejó del club. Lo cierto es que todo comenzó a resquebrajarse definitivamente cuando, por la primer fecha del Torneo Inicial y con el cotejo en empate en uno ante el Newell’s de Gerardo Martino, a veinte minutos del final, El Tecla tomó la responsabilidad en un penal que ejecutó hacia las nubes. El match finalizaría 1-3 para los rosarinos. Algunos dicen que fue en aquella noche cuando, sin saberlo, nos empezamos a despedir. En lo que nos compete en este escrito, Farías jamás volvió a hacer el mismo que en aquel día de comienzos del 2012.

 

Cancha compartió con Farías nuestro último caso, Juan Caicedo. El entrañable Sorongo (?) que inexplicablemente vino e inexplicablemente se fue de tierras rojas, en una compra símbolo de los pésimos tiempos que se vivían a comienzos del 2013. El colombiano se convirtió en un personaje de culto para la hinchada: Rumores de que tenía una pierna más larga que la otra (si, hay un centenar de chistes que podemos hacer, pero nos resistiremos) y ciertos destellos de juego interesante chocaban con un bajo promedio de gol por parte del delantero del equipo de Américo Gallego, primero, y Miguel Ángel Brindisi.

 

El Libertadores de América fue testigo, en la nublada tarde del 19 de Mayo, de la opera prima de Caicedo en este lar: Un doblete ante San Martín de San Juan en lo que fue una victoria por 3 a 1, oasis en el desierto de desazón. Aquellos dos goles fueron la única red besada por acto del delantero en cuestión. No más. No menos.

¿Y vos, Diablo? ¿Qué otro one-hit wonder independentista recordás?