Allá a lo lejos,

puedes escuchar,

a un amor de primavera,

que anda dando vueltas

que anda dando vueltas

Como reza el eterno Luís Alberto Spinetta: Día de la Primavera, estimados rojos. Aparece el amor por doquier. Parejas tomadas de la mano se pasean las calles. Flores, golosinas y besos, todo arrojado en el pasto de algún parque repleto de mosquitos que te pican en los lugares más incómodos. Lo cursi está habilitado y enamorarse es un poquito más fácil. Aumenta la temperatura, nos ponemos un poco más tiernos y si sos un afortunado, hasta por ahí podés ir con tu media naranja a uno de esos lugares donde las habitaciones se reservan por turnos de dos horas (?).

Independiente no es la excepción a esta empalagosa estación. No, no nos referimos a canciones que hablan sobre mantener relaciones con conjuntos rivales en pos de asimilarles una posición de sumisión ante nuestro equipo (?). Nada de eso: Hablamos de pispear al Libertadores de América como escenario para el amor. ¿O quién no vio a una tierna parejita alentando al Rey de Copas en un romántico rincón de nuestro estadio?

Ir a la cancha con tu novia, o novio, es una experiencia muy especial, sin dudas. El beso apasionado tras un gol de nuestra escuadra es una patente de aquel hecho. Putear de a dos al que se manda un moco en defensa, también. En las buenas y en las malas, transitar la calle Alsina rumbo a la cancha tomados de la mano es algo re tiernis (?).

Compartir la pasión por Independiente con tu pareja es un afrodisiaco sumamente interesante para la relación. ¿Ustedes creen que no tiene nada que ver el rojo pasión de nuestra sagrada casaca con el romance que puede surgir de a dos? ¡Ojo con la imagen mental que te armás, Ricardo, que esto es un sitio de fútbol!

Mirá, es algo lindo lo que me pasa. Porque no es lo mismo ir solo que ir acompañado, más  si es la persona que tanto amás, ¡y que es del mismo club que vos! Y que disfrute, que le guste el fútbol como a uno. Es hermoso. Disfrutamos, nos reímos y sufrimos juntos, siempre, en el Libertadores”. Dice Luca, quien va desde hace largo tiempo con su novia Paloma a alentar a Independiente. “Hay dos partidos inolvidables que vivimos juntos. El último clásico, que ganamos 2 a 0 con goles de Rigoni y Meza, y el partido con Atlético Tucumán por la Sudamericana”. ¿Soy yo o el amor está en el aire?

Antes de que pase Phil Collins y nos grite que estamos muy sentimentales, nos despedimos, estimados diablos. A los que están con alguien, felicidad y amor ilimitado. Los que de momento vemos el partido desde el banco de suplentes, destapamos una birra y esperamos un guiño de esta extraña, bella, cruel e inexplicable travesía que llamamos existencia.